Ideas de firma caligráfica
Trazos gruesos al bajar, finos al subir: dan a la firma el aspecto de una letra formal sin ralentizarla.

El contraste caligráfico —grueso donde el bolígrafo presiona, fino donde levanta— viene del ángulo del plumín, no de dibujar cada letra dos veces. Una vez fijado el ángulo, el contraste aparece solo al escribir a velocidad normal.
Empieza por lo que tu mano ya hace
Firma tu nombre cinco veces en una hoja en blanco sin pensarlo y marca las letras que salieron idénticas todas las veces. Esas letras son el esqueleto de Ideas de firma caligráfica; el resto es decoración que aún estás negociando.
Una pluma de punta ancha o flexible da este efecto de forma natural; un bolígrafo corriente no puede producirlo por mucho cuidado que pongas, por eso casi toda firma caligráfica se diseña pensando en un bolígrafo concreto.
Decide cuánto del nombre sobrevive
Una firma no es un examen de ortografía. La mayoría de las firmas que funcionan conservan una inicial y la forma del apellido, y dejan que el centro se convierta en una línea: el ojo lee el ritmo, no las letras.
Reserva el adorno a un solo punto, normalmente la primera letra o el trazo final. El contraste en cada letra convierte una firma en un ejercicio de caligrafía en vez de algo que se firma en un segundo.
Pruébala donde de verdad la vas a usar
Pruébala en una casilla demasiado pequeña, en la pantalla de un móvil y en el reverso de un albarán. Una firma que solo sale con buen bolígrafo y mesa firme es un dibujo; la que aguanta las tres es la buena.
Todo esto se construye en el navegador: abre el Signature maker, dibuja o escribe tu nombre y coloca el resultado directamente en un archivo PDF o Word. No se sube nada: el documento nunca sale de tu dispositivo.